El paradigma de “pa’ trás, ni pa’ tomar impulso”

In Bienestar by Joanna Prieto11 Comments

¡Cuidado!  No renunciar es muchas veces un error. ¿Cuándo contemplar la renuncia como opción?

En la búsqueda de objetivos y logro de metas, un alto grado de optimismo podría llevarnos a ser infelices. El optimismo se puede entender como la tendencia a ver las cosas en su aspecto más positivo y favorable y, como tal,¡siempre es bienvenido! excepto cuando es ingenuo y ciego. pa’ trás, ni pa’ tomar impulso 

Cuando es así, el optimismo ciego nos puede  llevar, en primer lugar, a desconocer qué es en realidad lo que significa ser o lograr lo que se quiere. En segundo lugar, a no evaluar cuál es la relevancia de eso que decimos buscar, frente a otros proyectos de vida y, en tercer lugar, o a no considerar los riesgos y barreras asociados a un objetivo o a no dimensionar apropiadamente los recursos que se han de necesitar para alcanzarlo, es decir, a no planear bien.

¿Acaso lo que se busca siempre es lo apropiado? No necesariamente. Muchas veces nos decidimos, y hasta obstinamos, por alcanzar algo de lo que ni siquiera estamos seguros de entender a profundidad. Un ejemplo podría ser el siguiente. Hay quienes ambicionan ser “gerentes”. Sin embargo, dicha ambición, en no pocas ocasiones puede estar basada en lo que se cree que es ser gerente, fruto de ver lo “evidente” del rol, sin entender lo que implica.

Recuerdo que unos de mis jefes, el gerente general de Boehringer Ingelheim durante el primer quinquenio del actual milenio, me dijo lo siguiente en una de nuestras conversaciones: “Sr. Aljure, después de varios años de vida profesional he sido gerente de la compañía en Dinamarca y en Colombia, luego de haberme desempeñado en diferentes roles y de haber recibido entrenamiento y vivido experiencias en diferentes países del grupo. Entre otros privilegios, dispongo de casa y automóvil por parte de la compañía (era extranjero en Colombia), estoy asociado al Club el Nogal en Bogotá, me invitan a infinidad de eventos y, a pesar de ello, ¿Sabe qué? No tengo tiempo para disfrutarlos

Por esta razón, si el trabajo o proyecto no está muy bien alineado con lo que nos gusta, queremos y se nos da bien, estaremos frente a una de dos situaciones: ser uno más del montón o renunciar.

En aquella ocasión, y reflexionando sobre lo que observaba y experimentaba en ese momento como Director de Comunicaciones de la compañía, comprendía que, entre otros posibles aspectos, ser gerente implicaba una serie de situaciones que en mi caso no eran las que deseaba en mi vida. En especial: la existencia de una agenda de la que no era “dueño”,  intensa, incierta y direccionada por las circunstancias y, a su vez, desgastantes  juegos de poder. Entendí que a pesar del ofrecimiento de la compañía y de lo que yo pensé en algún momento, realmente no me interesaba ser gerente (hablando de este contexto).

Ahora bien, dando por descontado que entendemos lo que implica la búsqueda y logro de un objetivo y, a su vez, que nos gusta, es entonces importante preguntarnos si estamos dispuestos a dar lo que se requiere en términos de tiempo, relaciones, intensidad, dinero, entre otros, para lograrlo. Porque cuando decidimos lograr algo, estamos al tiempo, decidiendo no lograr otras cosas. En otras palabras, ¿es favorable el costo de oportunidad?  El costo de oportunidad es un término planteado por Friedrich von Wieser, economista austriaco, y alude al costo de la inversión de los recursos disponibles, en una oportunidad económica, a costa de la mejor inversión alternativa disponible.

¿Cómo se puede entender este término en la vida cotidiana y no sólo en términos financieros? Veamos un ejemplo extraído de Wikipedia: las madres, al momento de decidir volver a trabajar, siempre sabrán cuanto está costando el dejar de ver a sus hijos y si están o no dispuestas a hacerlo por el dinero ofrecido en el trabajo. Por supuesto, este ejemplo como cualquier otro depende de cada persona, sus circunstancias, sus valores, sus necesidades y sus preferencias.

Por otra parte, si entendemos el reto que conlleva el objetivo, nos gusta y además estamos dispuestos a sacrificar el costo de oportunidad que implique, podría suceder que no hiciéramos una buena planeación y, por ello, se hiciera inviable alcanzarlo llevándonos así a renunciar. ¿Cuáles pueden ser las circunstancias o aspectos que hagan inviable un objetivo? Que no se precise apropiadamente el tiempo requerido para lograrlo y que éste no coincida con el tiempo del que disponemos, que no se delimite bien el alcance sobrepasando así nuestra capacidad y que, en general, no se dimensionen correctamente los recursos que se requieren para lograrlo.

Con base en lo anterior, ¿cuándo es apropiado optar por la renuncia? Cuando estando en el camino, el renunciar sea la puerta para crecer. Cuando:

  1. Descubrimos o entendemos que lo que buscamos no es lo que queremos.
  2. Trabajamos y trabajamos y no logramos nada.
  3. Identificamos que el costo de oportunidad es alto. Cuando teniendo potencial/capacidad de triunfar en otros frentes, nos conformamos con la comodidad que ofrece ser uno más del promedio en lugar de dar el salto para mejorar, aboliendo formas a las que estamos habituados.
  4. Los recursos de los que dispongo o pueda disponer, de todo tipo, no son suficientes o implican un desgaste o una inversión que no quiero hacer.
  5. Mis principios fundamentales son violentados.

Pero ¡Cuidado! Mejor aún es que, antes de iniciar a recorrer un determinado camino (Proyecto, objetivo, meta…) y sin dejar de lado un sano optimismo, consideremos y entendamos los puntos anteriores. ¿Para qué? “Para renunciar antes de empezar” cuando los proyectos y las causas no son los apropiados.

Para encontrar nuestro propósito, busquemos la coincidencia de los cuatro factores del siguiente gráfico:

Propósito de vida

Gráfico elaborado por Andrés Aljure

 

Este post fue escrito por Andres Aljure Saab www.andresaljure.com twitter @andresaljure para el sitio de mi colega Joanna Prieto en sus cinco años de trayectoria con su blog. ¡Felicitaciones!

Agradezco a mi admirado colega Andrés Aljure por su colaboración y por compartir con mi comunidad el camino hacia la felicidad. Con seguridad muchos de nosotros nos hemos visto enfrentados ante esta disyuntiva, abandonar o renunciar a un proyecto, a un trabajo, a una relación de pareja e incluso, a un estilo de vida. Cualquier decisión que tomemos deberá ser estudiada y en lo posible, sopesada; cuando haces algo, también estás dejando de hacer, así que ¡Pa’ trás, ni pa’ tomar impulso!.

Y Ud ¿A qué está dispuesto a renunciar? ¿Cuál será su legado al mundo?

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Acerca del autor
Joanna Prieto

Joanna Prieto

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Docente-investigadora y Consultora en Comunicación Estratégica y Digital y Educación (eLearning). Co-fundadora de www.geekgirls.co empoderando e inspirando a la mujer en tecnología. Conferencista y tallerista en el ecosistema digital y empresarial. Tecnología, comunicación, educación y coaching, mis banderas 😉

Comments

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  2. Disonancia cognocitiva: cuando nuestra mente busca mil razones e institivamente ‘oculta’ el lado oscuro de las ideas, en orden de poder seguir fantaseando. Y es que fantasear nos hace felices, nos llena de motivos y nos empuja a continuar trabajando por lo que queremos. Incluso ocultando, ese lado ‘negativo’ que trae el disfrute de dichas fantasías. Fantasear ayuda un montón, así como lo es el método acá descrito. Los sicólogos lo llaman técnica de contraste y es acompañar la fantasía con la lista de responsabilidades que ésta trae. Como cuando al superhéroe le dan el poder, y debe descubrir que éste también es una carga. Si estamos dispuestos a asumir la responsabilidad que traen nuestros sueños, incluso en su lado mas oscuro, no solo seguiremos trabajando en ello hasta lograrlo, sino también lo merecemos. Y al final, solo recibimos lo que creemos merecer.

    1. Joanna Prieto Author

      Muchas gracias por comentar Cata. Muy pertinente tu comentario y real. Es cierto que cuando idealizamos o fantaseamos construimos muros que nos impiden “ver” realmente lo que sucede o podría suceder. El optimismo irracional o el enamoramiento inconsciente por ejemplo, son muestras que nos llevan a asumir proyectos, trabajos o renuncias no convenientes, e igual, a victimizarnos y quedarnos en relaciones tóxicas en nombre del “amor”. Así las cosas, debemos a aprender a tomar decisiones asumiendo con conciencia y responsabilidad el costo de oportunidad que implica. Un abrazo! 🙂

  3. El tema de la renuncia es un lindo tema, porque goza de muchas interpretaciones y condicionantes. Pero eso justamente no es lo más atractivo del tema, sino de lo que el ser humano es capaz de soportar por no renunciar. Y aunque muchas veces tiene que ver con zona de confort o costumbre, me he dado cuenta que otras tantas es por “el qué dirán…”

    Qué van a pensar de mi si abandono esto a mitad de camino, o dejo mi carrera que ya no me satisface o dejo mi trabajo porque no me hace feliz. Somos capaces de condenar el resto de nuestra existencia a decisiones basadas en condicionamientos externos. Literalmente, somos mazoquistas.

    El libro “El Abismo” de Seth Godin habla de cuándo nos conviene renunciar, cuándo es un buen tiempo para hacerlo y plantea una serie de “fórmulas” para detectarlo. Se los recomiendo.

    Gracias Joanna por el post, muy completo y motivador.
    Saludos!

    1. Joanna Prieto Author

      Gracias por la recomendación del libro Franco. Me alegra leerte por acá y saber que es motivador. No olvides suscribirte al blog para seguir compartiendo el camino del desapego! 😉 @JoannaPrieto

  4. Siguiendo con el hilo, luego de leer los comentarios de Cata, Joanna y Franco, sobre este tema les comparto que, siendo el optimismo muy positivo para la salud, entre otros aspectos, hay ocasiones en las que este no es recomendable. ¿Cuándo? En circunstancias en las que identifiquemos que el riesgo es importante. Por ejemplo, y de forma sencilla: si me tomo un par de tragos y tomo el carro pensando en que no me pasará nada…
    De nuevo, gracias Joanna por la confianza que me ha ofrecido para compartir en su sitio. ¡Saludos!

  5. Joanna,

    Más interesante y acertado este artículo no puede ser. En ocasiones como decía Napoleón Bonaparte “hay que retroceder dos pasos para avanzar uno”, sin embargo no significa andar como cangrejos siempre hacia atrás, pero sí es cierto que se requiere mirar el pasado para aprender de los errores cometidos. De igual manera es verdad que salir de la zona cómoda no es fácil, como bien se dice en el video ¿te atreves a soñar? que publicaste en el artículo ¿te atreves a salir de tu zona de confort? (el cual por cierto recomiendo), existe una zona de pánico que se debe atravesar para llegar a la zona mágica donde pueden ocurrir cosas increíblemente bellas, las cuales nos ayudan a “dar el salto” y así dejar de “ser uno más del promedio”. Es necesario que la motivación enfrente y supere al miedo. Definitivamente tú y sólo tú eres el arquitecto de tu vida. Pienso que este y muchos otros de tus artículos (la vida es una constante alternativa; las palabras tienen poder, PNL para la vida; aprender a ser feliz, cuestión de soltar, abandonar y fluir; y algunos más) definitivamente tienen una estrecha relación y es imposible dejar de leerlos, disfrutarlos y aprender de ellos. Gracias por tan interesantes publicaciones.

    1. Joanna Prieto Author

      Luisa, muchísima gracias por leer mis artículos y que te aporten a tu crecimiento. Lo importante siempre es poder ser conscientes y responsables con nuestros pasos. Definir nortes, a veces sin mapas ni planes para no ser rigidos con la vida ni con los logros y desaciertos. Viajar ligeros de cargas que muchas veces nos imponemos. A salir de las zonas de confort! @JoannaPrieto

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