¿Qué sería del campo sin la mujer rural?

In comunicación by Joanna Prieto0 Comments

Tal vez les puede parecer un poco feminista el título, es probable, pero denme primero la oportunidad de explicarles el porqué lo escogí y porqué no es así, aclarando que no lo soy, sin ser ni bueno ni malo, solo quiero contarles mi experiencia de hace un par de meses con las mujeres de nuestro campo, con las mujeres que cultivan nuestros alimentos, las que siembran nuestras tierras y a las que les debemos más de lo que se pudieran imaginar.  De esas mujeres vengo a hablarles hoy. A este punto le pido no cerrar el navegador y dejarme contarle la realidad y el porqué nos debemos sentir orgullosos de la mujer rural en Colombia y apoyarle al máximo.

Gracias a una invitación que me hizo OXFAM, la ONG británica que lidera programas de inclusión de la mujer rural en Colombia, estuvimos visitando el departamento de Boyacá para conocer de primera mano la situación crítica que se vive en la región por cuenta del cambio climático y una sequía que se ha extendido por años. Boyacá cuenta con 123 municipios, en esta misión sólo pudimos recorrer dos; Tuta y Paipa, no muchos pero fueron suficientes para darme cuenta de la cruda realidad que enfrenta el campo colombiano y de las peripecias que hace el campesino para sobrevivir de un pasto seco, de sus animales desnutridos, de sus pocos ingresos dada la escasez de los cultivos y sus cosechas. Nuestro campo está en crisis.

Sin embargo, y aunque el panorama es desolador, me encuentro con un grupo de tremendas lideresas que hacen parte de un programa de empoderamiento de la Fundación San Isidrio, que junto con Oxfam, están mitigando el impacto fortaleciendo sus competencias técnicas (energías y cultivos sostenibles), personales (cuidado del hogar y familia) , profesionales (emprendimiento y liderazgo), productivas y de participación ciudadana entre otras.

De acuerdo con Oxfam y su última en su investigación ‘Programa Mujer Rural, avances, obstáculos y desafíos, en Colombia hay 2,7 millones de campesinas y sólo el 0.8 % se ha visto beneficiado con las políticas gubernamentales de empoderamiento. El 41% de las familias deriva su ingreso de la agricultura y en casi la mitad de los casos no cuentan con tierra propia. En la región es común que la mujer no solo trabaje la tierra sino además asuma las labores del hogar, el cuidado de la huerta familiar y los animales de cría, está condición la pone en desventaja frente al hombre,  pues dedica 5 horas más de la jornada normal (8-10hrs)  a la supervisión de menores o adultos dependientes y otros oficios del hogar, lo que implica alrededor de 12 horas promedio de trabajo. En muchos casos sin la posibilidad de tener una independencia económica (cero ingresos propios), problemas de salud, pocas horas de sueño/descanso, estrés, desgaste físico y mental, entre otras. Cruda realidad para la Mujer Rural.

La promoción de los derechos de la mujer campesina constituye un eje transversal para la Fundación San Isidro, tal es así que al hablar con las lideresas solo pude encontrar mujeres decididas a ser agentes  de cambio, políticos, a realizar encuentros de pareja para promover la equidad y evitar la violencia familiar en sus hogares, a familias conscientes de la equilibrada distribución de los roles y oficios en cada. Los hijos son parte activa del proceso de empoderamiento, liderazgo pero también de sentido de pertinencia por el campo.

Hablar con ellas fue inspirador, son mujeres que han logrado trabajar en su autoestima, confiar en sus capacidades y reconocerse como agentes de cambio para sacar adelante sus familias y sus tierras, aun en la crisis. Pues son ellas las creativas, las recursivas, se las ingenian con tecnología también para estudiar con Youtube o un móvil y aprender de cultivos hidrópicos, de sembrado sostenible a pesar de la poca agua que se consigue y poder vender sus productos en los Mercados Campesinos para ganar unos pesos. En pocas palabras son unas verracas y en palabras de una de ellas:

El empoderamiento económico es el primer paso hacia el empoderamiento social y político de las mujeres, pues tener dinero propio y decidir en qué se invierte significa autonomía y autodeterminación.

Hay mucho por hacer y paradigmas de género aún por romper. Con el objetivo de seguir trabajando en el empoderamiento de la mujer, GeekGirls Colombia, adelantaría un proyecto de Mujer Rural TIC, que les permita no solo acceder a tecnología, sino sobretodo apropiarla y poder aportar al desarrollo humano, económico, social y político de nuestras mujeres campesinas. Vamos a hacerlo realidad con aquellos que quieran unirse a la iniciativa.

¿Qué sería del campo sin la mujer rural?  ¿Te animas a asumir su rol por un día? y sin desvalorar el aporte del hombre, es a la mujer a la que le toca aportar toda su energía extra para explotar la tierra, sacar adelante su familia y a ella misma. ¡Aprendamos a valorarlas más, a conservar su sonrisa y darles un mejor futuro a las niñas del campo!

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Registro dela misión periodística con El Espectador y Planeta Paz:

Así se vive la sequía en uno de los departamentos más productivos de colombia

Acerca del autor
Joanna Prieto

Joanna Prieto

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Docente-investigadora y Consultora en Comunicación Estratégica y Digital y Educación (eLearning). Co-fundadora de www.geekgirls.co empoderando e inspirando a la mujer en tecnología. Conferencista y tallerista en el ecosistema digital y empresarial. Tecnología, comunicación, educación y coaching, mis banderas 😉

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