Vivimos en una era en la que el algoritmo dicta relevancia y presencia. La lógica digital premia la interacción constante, la producción sin pausa y la inmediatez. Pero, ¿qué pasa cuando la vida real nos enfrenta con la pérdida y […]
Vivimos en una era en la que el algoritmo dicta relevancia y presencia. La lógica digital premia la interacción constante, la producción sin pausa y la inmediatez. Pero, ¿qué pasa cuando la vida real nos enfrenta con la pérdida y […]